lunes, 21 de noviembre de 2011

Analisis del discurso politico. Rupturas y continuidades entre el discurso de Peron y el Kirchnerismo.

En la década del 80, Silvia Sigal y Eliseo Verón, publicaron la primera edición del libro “Perón o Muerte” [1] donde describen las estrategias discursivas de los discursos políticos de Perón. Esa obra se inscribe dentro del campo de la semiótica y busca, entre otras cosas, dilucidar cuales son las posiciones desde las cuales Perón se construía como enunciador a la vez que pretenden describir las principales estrategias que estaban presentes dentro del discurso del general . Cabe aclarar que para efectuar un análisis correcto sobre la enunciación sea esta política, o de otra índole, se deben tratar de detectar las figuras del enunciador y del enunciatario en tanto posiciones discursivas distintas, asimétricas y antagónicas. La primera ubicada en el polo de la producción del discurso, la segunda en la recepción. No obstante, es necesario aclarar que estas figuras del enunciador y enunciatario no deben ser personalizadas, en términos de poder establecer quien emite y quien recibe el discurso político. Estas son figuras que se construyen partiendo siempre del enunciado es decir del discurso. Así, en el caso de la descripción de Sigal y Verón, si bien Perón es quien emite los discursos, hay toda una construcción de la figura del enunciador que esta condicionada por el discurso mismo. De esta manera, al análisis del discurso le interesa detectar o describir como se construye la posición desde la que se habla, construcción que es siempre discursiva.
Habiendo hecho esta breve aclaración, presentamos la hipótesis del siguiente artículo:
El modelo de construcción del enunciador Kirchnerista utiliza algunos de los recursos que describen Sigal y Verón en la enunciación de Perón.

La estrategia enunciativa del modelo de llegada: “Venimos desde el sur …”

En el trabajo citado, los autores se proponen exponer y describir una serie de estrategias enunciativas del discurso peronista de la primera epoca. Comienzan afirmando que Perón, en varias ocasiones, construye su posición de enunciador como la de alguien que llega, que viene desde un afuera. Si el discurso de Perón, lo construye como un enunciador que viene desde un afuera, podemos entonces preguntarnos: ¿Puede el modelo de llegada descripto por Sigal y Verón encontrarse en los discursos Kirchneristas? El discurso Kirchnerista: ¿también construye la imagen de un enunciador que viene de un afuera? Por su parte, Perón construye un modelo de llegada basado en un afuera del campo político como lo es el cuartel. Pero en Kirchner, la construcción no puede homologarse desde un afuera en esos mismos términos. La hipótesis que aquí se intentará demostrar, es que el modelo de llegada Kirchnerista está fundado en una doble posición enunciativa. Por un lado, la cuestión de la territorialidad en tanto Kirchner viene del interior, concretamente de Santa Cruz. Por el otro lado, la llegada ya no de un solo hombre sino la de una generación; la generación peronista del 70. Los siguientes fragmentos, son del discurso de asunción de Néstor Kirchner el 25 de Mayo de 2003:
Venimos desde el Sur del mundo y queremos fijar, junto a todos los argentinos, prioridades nacionales y construir políticas de Estado a largo plazo, para de esa manera crear futuro y generar tranquilidad. Sabemos adónde vamos y sabemos adónde no queremos ir o volver".
"Venimos desde el Sur de la Patria, desde la tierra de la cultura malvinera y de los hielos continentales, y sostendremos inclaudicablemente nuestro reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas".
"Formo parte de una generación diezmada. Castigada con dolorosas ausencias. Me sumé a las luchas políticas creyendo en valores y convicciones a los que no pienso dejar en la puerta de entrada de la Casa Rosada".
En el discurso citado, encontramos que la figura del modelo de llegada está presente al menos en términos territoriales. Al respecto podemos citar otro fragmento, esta vez de un discurso de Cristina Fernández de Kirchner:
“Menos mal que no prestamos atención a los consejos de congelamiento y enfriamiento, será porque veníamos del Sur y sabemos lo que es el frío. Cuando tenés mucho frío te morís congelado, eso es lo que pasa.” [2]
En este último caso, el modelo de llegada también está presente, pero no adquiere la trascendencia del primero. El hecho de que el discurso de Néstor Kirchner construya la figura del enunciador como la de alguien que llega desde el sur en el mismo discurso de asunción, refuerza la idea del modelo de llegada. Esta estrategia enunciativa que funda la construccion de alguein que llega desde un afuera en terminos territoriales, adquiere mazor dimension si tenemos en cuenta los contextos históricos sociales y geográficos de nuestro país, que tienden a generar cierta diferencia o separación entre la Capital Federal y el interior. Prueba de ello encontramos en la diferencia historica que se trayaba entre Unitarios y Federales y entre el puerto y el interior por poner solo dos ejemplos. En referencia a la cuestión del modelo de llegada referido a una generación peronista que llega, consideramos que visto desde la perspectiva de un militante intelectual de esa época, la hipótesis puede ser validada. El siguiente fragmento forma parte de una nota de opinión escrita por Nicolás Casullo en el año 2002, es decir antes de la asunción de Kirchner e incluso precedente también a las elecciones:
“Néstor Kirchner representa la nueva versión de un espacio tan legendario y trágico como equívoco en la Argentina: la izquierda peronista. En su rostro anguloso, en su aire desorientado como si hubiese olvidado algo en la mesa del bar, Kirchner busca resucitar esa izquierda sobre la castigada piel de un peronismo casi concluido después del saqueo ideológico, cultural y ético menemista. Convocatoria kirchneriana por lo tanto a los espíritus errantes de una vieja ala progresista que hace mucho tiempo pensaba hazañas nacionales y populares de corte mayor.”
“Por eso un Néstor Kirchner patagónico, atildado en su impermeable, con algo de abogado bacán casado con la más linda del pueblo, debe lidiar con la peor (que no es ella, inteligente, dura, a veces simpática) sino recomponer, actualizar y modernizar el recuerdo de un protagonismo de la izquierda peronista que en los ’70 se llenó de calles, revoluciones, fe en el General, pero también de violencia, sangre, pólvora, desatinos y muertes a raudales, y de la cual el propio justicialismo en todas sus instancias hegemónicas desde el ’76 en adelante, renegó, olvidó y dijo no conocer en los careos historiográficos.”
“Por eso, como espacio histórico dramático y fallido, lo de Kirchner tiene el signo de la nobleza, del respeto a una generación vilipendiada con el mote de puro guerrillerismo. Es fiel a una memoria fuerte del país que ningún peronista “referente” se animó a aludir en la nueva democracia, y también signo de aquellos fatalismos.”
“Según muchos, Kirchner asume la responsabilidad de una pieza semiarqueológica: los militantes peronistas “setenteros”, ahora cincuentones, quienes viven la biografía del movimiento del ’45 como sentados en una estación abandonada y ventosa muy al sur del país por donde volver a pasar, aunque todavía no se note, ni se crea, ni se oiga, aquel verdadero tren de la historia que algún día podrá llenar de humo purificador la patria.”
“En ese maltrecho peronismo que vendió todas las almas por depósitos bancarios, Kirchner es otra cosa: insiste en dar cuenta de que ésta no fue toda la historia. Que hay una última narración escondida en los mares del sur.” [3]
Consideramos entonces que la construcción del enunciador en el discurso Kirchnerista de los primeros años, ademas de establecer la figura de la llegada territorial, también construye la idea de un enunciador más global. Se pretende de esa manera instalar discursivamente la idea de que llega al gobierno toda una generación diezmada junto con Kirchner. Esa es la construcción discursiva que podemos considerar como un efecto de sentido del discurso Kirchnerista de los primeros años.

La disputa por el sentido de la historia: “La Argentina estaba cerrada cuando llegamos ...”

Por otra parte, Sigal y Verón también hacen referencia a una suerte de vaciamiento del campo político al que llega el enunciador. En ese caso, los autores describen una seria de estartegias discursivas que utiliyaba Pern para plantear el arribo a un campo politico "vacio". Esta estrategia enunciativa también se articula con la idea del modelo de llegada descripto recientemente en términos de que quien llega lo hace a un país en estado de crisis, conflictos, ausencias de proyectos, etc. En este caso, podemos afirmar que en el discurso Kichnerista está presente la estrategia enunciativa que propone un modelo de llegada a un campo político vacío. El siguiente fragmento del discurso de Cristina Kirchner es esclarecedor en este punto:
“En realidad creo por momentos que era como que la Argentina estaba cerrada cuando llegamos, era como un inmenso país cerrado y de a poco lo estamos comenzando a abrir en todas las puertas, en todos los lugares y en todos los espacios.” [4]
También podemos citar otro fragmento del discurso de asunción de Néstor Kirchner, donde se aprecia la estrategia enunciativa del vaciamiento político:
"Se intentó reducir la política a la sola obtención de resultados electorales; el gobierno, a la mera administración de las decisiones de los núcleos de poder económico con amplio eco mediático, al punto que algunas fuerzas políticas en 1999 se plantearon el cambio en términos de una gestión más prolija pero siempre en sintonía con aquellos mismos intereses"."El resultado no podía ser otro que el incremento del desprestigio de la política y el derrumbe del país"."En este nuevo milenio, superando el pasado, el éxito de las políticas deberá medirse bajo otros parámetros, en orden a nuevos paradigmas".
Vemos como la estrategia enunciativa establece una arena política sobre la que hay que reconstruir todo un entramado. En el caso del Kirchnerismo, se hace referencia a la ausencia de un estado como garante social. Podríamos afirmar que esta estrategia, sirve como iniciativa para lograr con el paso del tiempo una hegemonía y eficacia discursiva. Al asentarse sobre un campo político vacío al que hay que ir recuperando y reconstruyendo, el discurso Kirchnerista podrá legitimarse al menos discursivamente a medida que vaya supliendo esas ausencias. En esta línea de pensamiento es que Sigal y Verón plantean que:
“Todo discurso político contiene, como una de sus dimensiones fundamentales, la recuperación de la historia. Cada posición política reconstruye la historia a su manera, con el fin de enraizar el movimiento social o partido en la lógica de un desarrollo y mostrar su “necesidad”. La historia aparece, entonces, como metáfora del presente.” [5]

De esta manera, la construcción de un campo político que se toma como propio, permite a lo largo del tiempo consolidar y legitimar la posición enunciativa que lleva a desarticular discursos opositores. Esto último encuentra relación con otra de las consideraciones de Sigal y Verón, donde describen el status discursivo de Perón como el de un enunciador que se postula como el único garante de la verdad discursiva. De la boca de Perón, emanaba la verdad misma sobre el peronismo. Claro esta, que ante la ausencia de Perón, esta construcción discursiva de un discurso de verdad no pudo ser capitalizada por ningún otro peronista.

La construcción discursiva del adversario: "sólo este rostro nos faltaba conocerle: el de la cobardía".

Lo desarrollado en el apartado anterior, encuentra relación con que según Verón y Sigal en el discurso de Perón, este era el único que legítimamente podía definir y construir a sus adversarios. En cuanto a la construcción enunciativa del adversario, en los inicios de Néstor Kirchner como presidente, se instala la figura de un otro negativo, de un contradestinatario que se identifica con el neoliberalismo y las políticas menemistas de los años 90 a la vez que la figura de Menem se instala como adversario en por ejemplo la famosa frase: "sólo este rostro nos faltaba conocerle: el de la cobardía"[5]. En el discurso de asunción de 2003, esto es lo que decía:
"En el plano de la economía es donde más se necesita que el Estado se reconcilie con la sociedad. No puede ser una carga que termine agobiando a todas las actividades, ni igualándolas hacia abajo con políticas de ajuste permanente a los que menos tienen".
"A contrario del modelo de ajuste permanente, el consumo interno estará en el centro de nuestra estrategia de expansión".
"No se puede recurrir al ajuste ni incrementar el endeudamiento. No se puede volver a pagar deuda a costa del hambre y la exclusión de los argentinos generando más pobreza y aumentando la conflictividad social". "La inviabilidad de ese viejo modelo puede ser advertida hasta por los propios acreedores, que tienen que entender que sólo podrán cobrar si a la Argentina le va bien".
"Tenemos que volver a planificar y ejecutar obra pública en la Argentina, para desmentir con hechos el discurso único del neoliberalismo que las estigmatizó como gasto público improductivo".
Nuevamente podemos articular esto con el modelo de llegada y el del vaciamiento del campo político. Asistimos a la construcción de un contradestinatario identificado con el menemismo y el neoliberalismo. Esta construcción de un otro negativo tiene como particularidad el hecho de instalar al adversario en un tiempo cronológicamente más lejano. Si tenemos en cuenta que entre fines del menemismo en 1999 hasta el 2003 la crisis se agudizo, se comprenderá que no es este último periodo descripto sobre el cual el discurso Kirchnerista se monta para construir a un otro negativo; no es ese pasado más próximo, sino que pone a la década del 90 como su contra-paradigma económico, social y político sobre el cual construye su posición de enunciación y la de su adversario.
En referencia a esto último, podemos encontrar un desvió con respecto a otra de las descripción de Sigal y Verón sobre la estrategia discursiva peronista. Los autores plantean que en el discurso peronista se manifiesta una cierta des-ideologización en términos de que Perón se mostraba más allá de la política y de las ideologías. Lo expuesto anteriormente, muestra que el discurso Kirchnerista no puede considerarse en los mismos términos. Anteriormente establecimos que pueden considerarse como condiciones sociales de producción del discurso Kirchnerista las referencias a la década del 70, a la militancia peronista de esa época, a la alusión del campo nacional y popular, etc. Podremos afirmar entonces, que la constante referencia a la generación vilipendiada de la izquierda peronista de los años 70, es una huella de lo ideológico del discurso. Si bien, es necesario tener en cuenta la diferenciación entre ideología en tanto categoría meramente descriptiva y lo ideológico en tanto categoría teórica y empírica, la constatación de la huella mencionada, impide que afirmemos que como en la construcción discursiva de Perón, el discurso Kirchnerista se muestre por fuera de las ideologías .

La estrategia discursiva para la trascendencia de Nestor: “Él vive en ustedes…”

Por último, intentaremos hacer una breve mención al modo que tiene Cristina Fernández, de referenciar a su marido luego de su muerte. Vemos que discursivamente, se lo empieza a nombrar mediante un pronombre personal (él), pero que si nos detenemos por un instante en este detalle, se notara que la remisión discursiva a Kirchner tiene connotaciones aún más trascendentes. Decimos esto, ya que la referencia a un “el” adquiere otra significación, al menos para nosotros a partir de la muerte. Si se nos permite la afirmación, teniendo a la muerte como condición social de producción, el pronombre “él” adquiere una dimensión de sentido que remite a concepciones divinas y religiosas. El pronombre personal “él”, es recurrentemente utilizado dentro de ámbitos religiosos como referencia a figuras trascendentales, dentro de las cuales podemos incluir a Dios y a Jesús, por ejemplo.
En el discurso político de Cristina Fernández, el pronombre general “él”, tiende a generar el efecto de sentido de referencia a una figura máxima y trascendente. De hecho, en los últimos discursos el nombre Néstor esta casi ausente y es reemplazado con el pronombre “él”. En por ejemplo, el discurso que diera Cristina Fernández en el estadio de Huracan el 11 de Marzo del presente año, discurso cuya trascendencia fue marcada, aparece constantemente la alusión a “él” sin aparecer en todo el discurso la palabra “Néstor”. Citemos un fragmento de ese discurso:
“[…] él les hablaba a todos ustedes, desde Ferro. Yo quiero venir a recordarle, como se recuerda al militante con el compromiso de que la lucha que él inicio - un 25 de mayo del año 2003 - es la lucha mía por construir la Argentina que él tanto soñó.”[6]


Consideramos que esta estrategia discursiva en torno a la figura del ex presidente, se inscribe dentro de un contexto donde se intenta disputar a la vez que instalar el sentido por la historia y por engrandecer la imagen de Néstor Kirchner como una figura superior, con connotaciones políticas divinas y trascendentes.



Por Augusto Constantin.

[1] Sigal Silvia, Verón Eliseo. “Perón o Muerte”, 1987.
[2] Discurso de Cristina Fernández de Kirchner. 20/04/2011. ACTO DE LANZAMIENTO DE LA CORRIENTE AGRARIA NACIONAL Y POPULAR (CANPO), EN EL LUNA PARK, CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES. El destacado es intencional.
[3] Nicolás Casullo. Publicado en diario Pagina 12 en el año 2002.
[4] Discurso de Cristina Fernández de Kirchner, pronunciado el 29/09/2011 en Acto de entrega del nuevo DNI número 10 millones e inauguración de un nuevo centro de documentación.
[5] Frase mencionada por Néstor Kirchner en el 2003 cuando Menem decide no presentarse al Ballotage.


[6] Discurso pronunciado por Cristina Fernandez el 11 de Marzo del 2011 en el estadio de Huracan.

No hay comentarios:

Publicar un comentario